198. ANDABA EN ESTE MUNDO
Andaba por el mundo sin luz Y sin consuelo,
Buscando inútilmente calmar ese dolor.
Pero de pronto vino la luz a mis tinieblas.
//La luz que Jesucristo tan solo puede dar//
Me dijo quedamente con voz dulce y profunda,
No llores hijo mío, yo te haré descansar,
Desde entonces mi vida se ha llenado de gozo.
//Y hoy vivo en el amparo de mí Señor Jesús.//